POR QUÉ NO CONSIGO MANTENER UNA DIETA

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POR QUÉ NO CONSIGO MANTENER UNA DIETA

En varios momentos a lo largo del año (año nuevo, septiembre, cada lunes…) nos marcamos objetivos nuevos, y casi siempre en la lista encontramos hacer más deporte y perder peso o en el mejor de los casos “comer mejor”. Lo cual, en la mayoría de los casos, nos ponemos los primeros días el objetivo de comenzar una dieta. Los que ya lo han hecho otras veces, con un poco de suerte solo tienen que visitar un par de veces a un nutricionista o seguir varios influencer de alimentación para coger ideas y elaborarse su propia dieta saludable semanal. Los menos afortunados, necesitan de mucha fuerza de voluntad y todos los recursos a su alcance para comenzar esa dieta por primera vez, quitarte los kilos que te sobran de más acumulados en años, o aprender a que no “me guste tanto la comida”.

Las primeras semanas suele ir todo sobre ruedas, se controla lo que se come, se pierde peso “rápido”, se está muy motivado. Pero en algún llega un momento de debilidad, cuando llego más tarde del trabajo, y entonces estoy cansado y no me apetece cocinar y me pido algo para comer. Cuando discuto con mi pareja o mis hijos me sacan de quicio y entonces “me doy un capricho”. Y así una y mil situaciones que nos pasan en la vida cotidiana. Y cuando eso pasa, si no es a la primera será a la segunda vez que nos viene la frase “ala, ya he mandado a la mierda la dieta”. Y así es como oscilamos constantemente con dietas yo-yó a lo largo de los años.

Esto refleja la importancia de hacer un cambio de pensamiento para realizar un cambio en nuestra alimentación, no consiste en tener fuerza de voluntad a pulso, ser fuerte o débil, constante o no, sino más bien, lo que más va a garantizar el éxito, es hacer un cambio de pensamiento. Localizar los llamados “pensamientos saboteadores” que todos tenemos, y poder enfocarlo de otra manera.

TIPOS DE PENSAMIENTOS SABOTEADORES

Voy a describir algunos ejemplos de pensamientos saboteadores típicos a la hora de seguir una dieta, pueden aplicarse en otras áreas de vuestra vida, puede que no tengáis todos, o que unos tengan más fuerza que otros. Lo importante de esto es entender que los pensamientos no son más que ideas, que NO SON NECESARIAMENTE VERDAD. Tus pensamientos sobre cualquier tema bien pueden ser completamente verdaderos, parcialmente verdaderos o completamente falsos.

 1.Polarización (todo o nada): ver las cosas solo en dos categorías, cuando realmente hay muchos grados intermedios. Ejemplos:

  • Sigo la dieta a rajatabla o no la sigo (“yo o lo hago bien o no lo hago”)
  • Tengo un éxito del 100% o soy un fracaso y por tanto es mejor dejarlo

     2. Pesimismo excesivo: predice el futuro de forma negativa, sin tener en cuenta otros posibles          resultados. Ejemplos:

  • No he perdido peso esta semana, no voy a ser capaz de adelgazar
  • No puedo resistirme el impulso de comer lo que no debo, nunca voy a ser capaz de tolerarlo

    3. Razonamiento emocional: crees que tus pensamientos son verdaderos, aunque las pruebas objetivas digan lo contrario, solo porque te sientes de esa manera. Ejemplos:

  • Me siento un fracaso al saltarme la dieta, soy un fracaso
  • Sencillamente siento que tengo que comérmelo en este momento “lo necesito”

    4. Leer la mente: adivinar lo que piensan otras personas, siempre de forma negativa y aun sin tener pruebas de que eso sea verdad. Ejemplos:

  • La gente pensara que soy raro si no como lo mismo o no bebo
  • Ellos pensaran que soy maleducado si no pruebo lo que me ofrecen

    5. Ideas exageradas: vemos una situación mas grave o peor de lo que es. Ejemplos:

  • No puedo hacerlo
  • No tengo fuerza de voluntad
  • No valgo para esto
  • No tengo porque hacer esto

    6. Justificación: vincular dos conceptos que no están relaciones (para justificarte). Ejemplos:

  • Me merezco comer esto, me lo he ganado
  • Mañana lo contrarresto
  • Por una vez no pasa nada

Las dos ultimas ideas son los pensamientos más característicos que aparecen cuando nos exigimos cumplir algo a raja tabla, la razón por la que aparecen estos pensamientos es porque no somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos y entender que muchas veces, cuando no hacemos las cosas perfectas, lejos de castigarnos, si nos comprendemos, nos perdonamos, y lo entendemos como parte del proceso normal, estaremos mucho más motivados a continuar, que si nos fustigamos cuando nos equivocamos. De tal manera que el problema no está en que aparezca la justificación, sino que realmente nos creamos que no ocurre nada grave, ni “somos lo peor” si alguna vez caemos en comidas insanas o nos desviamos de nuestros objetivos, porque eso nos permitirá no generar esos sentimientos de culpa y fracaso tan desagradables que hacen que perdamos la motivación y lo “mandemos todo a paseo”.

Para poder llevar a cabo objetivos difíciles en nuestra vida, no debemos solo tener la llamada “fuerza de voluntad”, sino aprender a no criticarnos a nosotros mismos con demasiada dureza para poder mantener la motivación a flote.

Si necesitas más ayuda, no dudes en consultarnos.

 

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