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MIEDO A FALLAR

Desde que somos pequeños y entendemos las normas que rigen el mundo, lo correcto e incorrecto, surge el miedo inherente a equivocarnos. Este miedo es un miedo natural, evolutivo, que en función de nuestra educación y nuestras características personales puede evolucionar en un miedo más arraigado de adulos que nos hace sufrir y determina muchas de nuestras conductas.

En el post anterior, hablábamos de que uno de los motivos para postergar nuestras obligaciones era precisamente nuestras ideas de como hacer las cosas y por consiguiente el miedo a no hacerlo bien.

Para entender mejor este miedo, hay que explicar que el miedo al fracaso parte de tres factores:

  • La interpretación que hacemos de la situación. Si lo vemos como reto o lo vemos como algo difícil, imposible de conseguir
  • La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias de fallar. Cuanto más catastróficos nos pongamos, más miedo nos da
  • La valoración de nosotros mismos. Cuanta menos confianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad, más miedo y más bloqueo.

Cabe destacar que el concepto que tengamos de fracaso es importante a la hora de aumentar o disminuir nuestro miedo. Mis pacientes siempre me dicen que fracasar es “no cumplir tus objetivos”. Y es una definición muy acertada, pero la siguiente pregunta que les hago ¿y eso que significa para? ¿Qué significa para ti no haber cumplido un objetivo? Y aquí es donde viene el problema: que me califico como persona, me etiqueto, me juzgo por no cumplir un objetivo.

Y esto viene de la idea de que confundimos los errores, con mi valoración como persona, es decir, caemos en la inferencia, de que si me equivoco soy una persona “inútil, torpe, vaga, fracasada, etc”.

No somos capaces de NORMALIZAR los errores, nos han enseñado a eliminarlos, a minimizarlos, y a verlos como algo negativo que hay que extirpar (algo parecido pasa con las emociones negativas).

Con esto no quiero que entonces todo vale, que entonces podemos hacer lo que queramos o no, sin consecuencias, sin culpa, no; como todo en esta vida la clave esta en el punto medio, en los grises, ser autocritico, entender porque me he equivocado, aprender de ello, es algo sano, guía nuestro comportamiento. Pero hacerlo desde el machaque más absoluto, la descalificación y la no aceptación de que los errores forman parte del ser humano, es caer en la culpabilización insana, la cual nos bloquea.

Por todo esto para afrontar el miedo a fallar:

  1. Normalizar y aceptar los errores: haz un trabajo de asimilación y comprensión de que los errores son normales, y no solo eso, sino inherentes al ser humano, es decir, que aunque aprendas de unos errores luego cometerás otros diferentes, y eso esta bien, es humano
  2. Ajusta expectativas: es importante aprender a marcarse objetivos realistas, con submetas alcanzables, para así poder reforzarnos los pequeños logros, apreciar el esfuerzo y no solo valorar los resultados finales
  3. Sal de modelos de pensamiento blanco-negro: este modelo como hemos comentado antes consiste en la idea de que si lo hago bien soy bueno si me equivoco soy “malo”. Intenta encontrar otras formas de encuadrar el error, y del concepto de bien y mal
  4. Fomenta tu autoestima: intenta salir de esas etiquetas tan negativas con las que te calificas cuando fallas. Y trabaja la confianza en tus recursos.
  5. Elimina los deberías: intenta no ceder a las presiones externas e internas que te pones, no necesitas la aprobación de los demás ni hablarte como un sargento con un vocabulario lleno de deberías. Recuerda que lo que haces lo haces porque es algo que esta en tus valores, y que tienes derecho a cambiar de opinión, equivocarte y hacer las cosas de mil formas distintas.

 

Tener cierto miedo a equivocarnos es algo natural, nos activa para ponernos en marcha y activar nuestros recursos, pero si el miedo te boquea te genera demasiada ansiedad y estés revisa tus ideas sobre estos conceptos.

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